Suena el despertador, ese que ya no apagas , el del velador, lo recuerdas?
Me lo regalaste en nuestro comedor, esa noche en que por primera vez decidimos dejar la cena y amarnos más,
dar la vida tu por mi y yo por ti.
Desde que no estas todo es mas difícil, voy al trabajo como acostumbraba, saludo a los mismos cada mañana
Me sigo metiendo en enredos que no me incumben, pues segui las leyes, ese es mi oficio.
Tomo el café a medio día en la esquina en aquel edificio, ese del derrumbe.
Vivo tantas cosas a diario que solo me queda la incertidumbre de verte llegar nuevamente por esa puera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario